martes, 8 de mayo de 2012

Vanguardia española

Hoy he soñado el siguiente diseño:

Es una enorme guitarra española con alas, para dotarla de un aire aerodinámico y que así pueda volar. Disculpad si no soy muy bueno dibujando y que lo haya tenido que hacer con el Paint a que no dispongo de Autocad ni sé utilizarlo. Incluso puede ser que parezca más una guitarra acustica que una española. El caso es que me parece una gran idea: enormes guitarras españolas surcando los cielos para que nos recuerden nuestras raices continuamente incluso cuando miremos al cielo. Una auténtica patente original del aeromodelismo español que podría usar una compañía aérea que podría llamarse, por ejemplo, Tirititrantran-air.
Las cuerdas están diseñadas de tal manera que cuando el avión-guitarra vuela suena el Concierto de Aranjuez del Maestro Rodrigo, aunque si se estrella suena más como el final de un concierto punk.
¿Qué no volaria? Bah, la ciencia ha avanzado muchísimo. Seguro que con unos cuantos ajustes a mi diseño podrá surcar nuestros cielos con cientos de pasajeros alojados en su caja de resonancia. ¡Menudo atractivo turístico! Más cosas como estas son las que hacen falta para salir de la crisis.

lunes, 7 de mayo de 2012

Ficcionario 4

Harmario empotrado - Habitante del municipio de Harmar (condado de Allegheny, Pensilvania), en racha jugando al poker.
Ranchoa - Vivienda rural austera donde vive gente mu salá.
Vostezar - Gesto involuntario consistente en abrir mucho la boca que ocurre cuando te esta aburriendo escuchar hablar a un argentino.

Hay más palabras por el blog pero me da pereza buscar los enlaces.

viernes, 4 de mayo de 2012

Sydney Walters y la CIA

Tras varios meses e incluso años sin publicar nada acerca de Sydney Walters os acerco un poco más a la existencia de este singular ciudadano norteamericano y, posteriormente, neozelandés. Un aspecto poco conocido de la vida de Sydney fue su paso por la Agencia de Inteligencia Central de los Estados Unidos, más conocida como la CIA o la TIA en los tebeos de Mortadelo y Filemón.
Nadie parece tener una idea medianamente clara, ni siquiera medianamente oscura, de cómo el bueno de Sydney acabó en la CIA y los documentos que podrían arrojar algo de luz se encuentran clasificados por este organismo, según a declarado el máximo responsable de este tipo de datos, el agente Tyus Dudley "más que por ser información que pudiera causar algún tipo de daño a los Estados Unidos de Norteamérica, es por pura vergüenza".
El caso es que de una forma u otra a la CIA llegó el rumor o la certeza de que Sydney Walters era una persona especialmente capaz de soportar en su cuerpo bajas temperaturas. La Dr. McBride, que trató la locura de Sydney en el psiquiátrico de Los Ángeles, conjetura una posible hipótesis acerca de este rumor: "el doctor Mike Benson acostumbraba a dar baños de agua fría a los pacientes justo antes de las sesiones de electroshock, decía que así la electricidad "agarraba" mejor. Después de los baños de agua fría a menudo veíamos a Sydney corriendo desnudo de un lado para otro, como pollo sin cabeza, por los pasillos y allí es cierto que hacía bastante corriente".
Sea como fuere la capacidad de soportar el frío llegó a oídos del agente Shiver. El agente Shiver había pasado varios meses en Siberia, investigando acerca de una posible fábrica de armas nucleares que acabó siendo una fábrica de muñequitos de Lenin para las tiendas de suvenires. Durante aquellos meses descubrió realmente por qué a esa época del siglo XX le llamaban la "guerra fría". "Durante el tiempo que pasé en Siberia", ha declarado el agente Shiver, "no pude distinguir dónde acababa yo y dónde empezaban mis mocos". Se cuenta que el agente Shiver estuvo a punto de ser descubierto varias veces por el castañeteo de sus dientes pero que por suerte pudo escapar de los soldados comunistas. "Varias veces me apuntaron con un arma pero hacía demasiado frío como para apretar el gatillo", ha confesado en alguna ocasión.
Pero dejemos al friolero agente Shiver y volvamos a Sydney Walters. Shiver abordó a Sydney después de su segundo fracaso en el programa de Ed Sullivan. Enfundado en su abrigo de piel lo esperaba en un callejón sin salida donde ardía una fogata que el mismo había encendido a pesar de ser pleno agosto. "Le dije que dejase la música, que no le iba a llevar a ninguna parte y que nos metiéramos en alguna cafetería, que allí hacía demasiado frío como para hablar". Así lo hicieron.
La por entonces camarera Brenda Johnson recuerda como dos tipos de extraño aspecto, uno abrigado hasta las cejas y otro con una guitarra se sentaron en la cafetería donde servía tortitas de 8 a 12. "Por eso no le puse tortitas, era más tarde, aparte de que no las pidieron", recuerda Brenda con indiferencia. "El tipo abrigado hasta las cejas le dijo al otro de la guitarra que dejase la música y se uniese a ellos, sé que se refería a la CIA porque por aquel entonces nosotros hacíamos descuento de un 50 % a los agentes que presentasen su placa a la hora de pagar".
Desconocemos si esa fue la razón por la que Sydney aceptó la propuesta del agente Shiver, pero la realidad es que nuestro protagonista se enroló en la CIA a pesar de las advertencias del agente Shiver: "escuché perfectamente cómo le dijo que si a Paris la llamaban la ciudad de la luz, a la ciudad donde iban a destinarle le llamaban la ciudad del alud y que olvidase todo lo que pensaba saber sobre meteorología, que los grados Fahrenheit estaban sobrevalorados. Poco después se levantaron y se estrecharon la mano".
"Recuerdo que como hacía mucho frio en lugar de suerte le deseé sueter", nos aclara para terminar el agente Shiver.

Continuara... algún día.

jueves, 3 de mayo de 2012

Por capricho


Mis padres me dieron los ahorros de toda su vida. Hice el pago y me citaron al anochecer del día siguiente en una playa escondida. Para montarnos en la patera tuvimos que meternos en el mar. A mí me dio mucho miedo porque no sé nadar pero por suerte era un lugar donde se hacía pie. Éramos muchos para una embarcación tan pequeña y tuve que ayudar a más de uno a subir, entre ellos a una mujer embarazada. Cuando estuvimos todos colocados, hacinados unos contra otros partimos hacia nuestro destino. Como estábamos mojados y era de noche recuerdo que pasamos mucho frío, todos temblábamos por el frío y por el miedo. El mar de noche es como una cueva negra, no se veía nada aparte de las estrellas. Nunca pensé que un barco pudiera moverse tanto. En seguida comenzaron los primeros mareos y vómitos. Pero todavía quedaba lo peor.
Al amanecer agradecimos los rayos del sol en nuestros fríos rostros, pero a medida que fue elevándose sobre el horizonte el calor comenzó a hacer mella sobre nuestros cuerpos. Para vencer la deshidratación bebimos agua pero las reservas eran escasas y se agotaron en seguida. Algunos desesperados tomaron agua del mar lo que les hizo ponerse muy enfermos.
Al atardecer el mar comenzó a ponerse revuelto. La situación en la barcucha se volvió tan inestable que algunos cayeron al mar y no los volvimos a ver. Cuando ya pensaba que moriríamos todos divisamos tierra. Algunos se tiraron al agua para llegar a nado, unos cuantos lo consiguieron pero otros no. Yo aguanté en la patera hasta que vinieron a rescatarnos.
Ya estábamos en España, al fin podría tratar de forma gratuita mi acné juvenil.

miércoles, 2 de mayo de 2012

Ficcionario 3

Apósdata - Persona que niega la fe de Jesucristo recibida en el bautismo, al final de una carta.
Decartón - Tienda deportiva que se caracteriza por embalar todos sus productos en cajas de cartón.
Porculento - Persona de gran magnitud física que no deja de fastidiar.

Más palabras del ficcionario aquí y aquí.

lunes, 30 de abril de 2012

Lunes de resaca

Grido siempre está llorando, es su especialidad, así como la mía es mojar a alguien con la flor de mi solapa. Por eso me sorprendió verlo tan sonriente cuando volvió después de la llamada. Supuse que sería porque (otra vez) se había escaqueado de tener que recoger la carpa. Yo siempre intentaba hacerlo comprando el día anterior una carpa en alguna pescadería y, en su momento, metiéndola en algún sitio. La primera vez tuvo cierta gracia pero a la segunda la mujer barbuda me dijo que como se me ocurriera hacerlo de nuevo me metía las dos carpas por el culo. Grido lo tenía mucho más fácil, se echaba a llorar y era inaguantable así que dejaban que se fuera a su camerino.
-¿Por qué estás tan contento Grido? -le pregunté.
-No te lo vas a creer Florini. ¿Sabes quién me acaba de llamar?
-¿No me digas que aquella contorsionista rusa quiere tema?
-No, no, nada de eso. Me ha llamado Guy Laliberté.
-¿Guy Laliberté? ¿El famosísimo creador y actual director del Circo del Sol? ¿Ese que hace un espectáculo circense tal que la gente está dispuesta a pagar 60 € por verlo?
-El mismo. ¡Y nos quiere en su espectáculo! Pero con una condición que no sé si podrás aceptar...
-¡Lo que sea, lo que sea por salir de este circo italiano de mierda!
-Tenemos que salir desnudos.
-¿Qué? ¿Desnudos?
-Sí, en bolas, en pelota picada vamos... Dice que son exigencias del guión.
Acepté. El Circo del Sol es demasiado importante como para decir que no por un "quitame a mi aquella ropa", pero luego lo he estado pensando y hay algo que me obsesiona y que no me deja dormir. Espero que pronto tengamos la entrevista con Monsieur Laliberté para poder resolver mi gran duda: ¿dónde me engancho yo ahora la flor?

viernes, 27 de abril de 2012

Feria (5)

Nunca pude aprender a bailar sevillanas. El médico especialista en danza me dijo que posiblemente fuera un problema congénito y que no tuviera solución y por mucho que lo intentase, practicara o diera clases el resultado sería un desastre. Me hicieron otras pruebas, yo las pedí porque al fin y al cabo los médicos se pueden equivocar. Mi médico especialista en música afirmó que aunque mis gustos se alejaban bastante del folclore andaluz no había razón alguna en ese ámbito científico para que no pudiese bailar sevillanas. De hecho las pruebas de palmas demostraron que podía acompasarlas totalmente con la música con un grado desechable de variabilidad de más-menos 0,005. Por otra parte mi médico especialista en literatura aseguró que la repetitividad de las letras más que un obstáculo debería ser una facilidad más a la hora de bailar sevillanas. Para terminar mi médico especialista en moda me dijo que mi atuendo y apariencia no debían interferir en la danza pero que me sugería que llevara camisa, chaqueta y, a ser posible, corbata y que me dejase crecer las patillas. 
Se me recetó para empezar un tratamiento suave para ver cómo reaccionaba: 1.500 ml de rebujito y chocos y pimientos fritos, vía oral, pero no dio resultado. Tras volver a la consulta optó mi médico esta vez por un tratamiento más agresivo recetándome 1.000 ml de manzanilla y plato de jamón y gambas, también vía oral. El resultado fue el mismo. Se incrementaron las dosis de manzanilla, se añadió fino y se eliminaron los alimentos para intentar provocar un choc alcohólico que llevase al bailoteo, pero el efecto fue inocuo (si atendemos meramente al tema establecido). Se confirmaron pues mis temores y el de mi médico especialista en danza y no hubo más remedio que amputar mis piernas.
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