Arquitectorturador - Profesional que se encarga de proyectar edificaciones o espacios urbanos que buscan un daño físico o psicológico.
Icerverga - Gran masa flotante de hielo con forma de órgano sexual masculino.
Idoladrar - Adorar a un Dios sacrificando a tu mascota canina.
Ficcionario 1
Ficcionario 2
Ficcionario 3
Ficcionario 4
Ficcionario 5
miércoles, 23 de mayo de 2012
martes, 22 de mayo de 2012
Depresión
Aquella mañana Alicia se levantó
de la enorme cama de matrimonio que ahora ocupaba ella sola y a paso lento caminó
hasta el cuarto de baño. Allí fue donde, mirándose al espejo, descubrió que le
había crecido gran cantidad de pelo en la parte superior del cuello. Era un pelo fuerte, de color negro azabache, mucho más oscuro que su cabello normal. Tiró de él primero con suavidad y luego con un poco más de fuerza, pero estaba bien agarrado a su cogote. De vuelta a su habitación se puso su bata y llamó al trabajo. Mientras se dirigía al comedor puso como excusa que no se encontraba bien, se tumbó en el sofá y encendió la televisión.
A media mañana notó un picor en su cabeza y al rascarse palpó que de entre su pelo, prácticamente encima de sus ojos, habían aparecido dos apéndices peludos, que tenían unos orificios. Fue de nuevo al cuarto de baño y descubrió que eran sus orejas. Las que tenía habían desaparecido dando lugar a estas mas estilizadas. A su vez el pelo que le había salido en el cogote había crecido hasta ocupar prácticamente toda la parte posterior de su cabeza, cabeza que se había alargado hasta tomar la forma de la de un caballo. Aquella tarde había quedado con algunas amigas pero de ninguna forma podría presentarse en semejante aspecto así que de nuevo cogió el teléfono.
-¿Claudia?
-¡Hola Alicia! ¿Cómo estás?
-Bien, oye lo de esta tarde...
-¿No me digas que no vas a venir?
-Sí, veras es que tengo cosas que hacer aquí en casa.
-Vamos Alicia, ya las harás en otro momento. Tienes que salir un poquito y animarte.
-Te lo agradezco Claudia pero de verdad que tengo cosas que hacer, son cosas del trabajo que no puedo dejar. Y también tengo que ir al seguro a arreglar papeles, ya sabes cómo son estas cosas...
-¿Lo dices de verdad?
-Claro que sí. No me gusta haceros el feo pero no puedo ir.
-¿No prefieres que vayamos nosotras a tu casa?
-¡No, no! Imposible, lo siento mucho.
-Si hasta iba a venir Rosa, le daba mucha pena no haberte podido acompañar en el funeral de tu marido.
-Lo sé, hablé con ella. Quedaremos otro día, de verdad. Esta semana hablamos.
-Bueno, si o puedes... Sí mañana no me llamas voy a tu casa, ¿está bien?
-Llámame antes, por si no estoy...
-Un beso.
-Besos.
No le dio tiempo a colgar, el auricular se le cayó al suelo. Avanzó a cuatro patas a través del pasillo oyendo entre asustada y fascinada el nuevo sonido de sus pisadas. Llegó hasta la cocina y dio la vuelta. Le parecía absurdo intentar hacerse algo de comer, entre otras cosas porque no tenía hambre y porque los cascos no se lo permitirían.
De vuelta en el comedor repasó a su nueva altura las fotos que decoraban las paredes, luego abrió la persiana con sus nuevos dientes, cogió carrerilla y saltó la barandilla del balcón como de un obstáculo de salto ecuestre se tratara.
A media mañana notó un picor en su cabeza y al rascarse palpó que de entre su pelo, prácticamente encima de sus ojos, habían aparecido dos apéndices peludos, que tenían unos orificios. Fue de nuevo al cuarto de baño y descubrió que eran sus orejas. Las que tenía habían desaparecido dando lugar a estas mas estilizadas. A su vez el pelo que le había salido en el cogote había crecido hasta ocupar prácticamente toda la parte posterior de su cabeza, cabeza que se había alargado hasta tomar la forma de la de un caballo. Aquella tarde había quedado con algunas amigas pero de ninguna forma podría presentarse en semejante aspecto así que de nuevo cogió el teléfono.
-¿Claudia?
-¡Hola Alicia! ¿Cómo estás?
-Bien, oye lo de esta tarde...
-¿No me digas que no vas a venir?
-Sí, veras es que tengo cosas que hacer aquí en casa.
-Vamos Alicia, ya las harás en otro momento. Tienes que salir un poquito y animarte.
-Te lo agradezco Claudia pero de verdad que tengo cosas que hacer, son cosas del trabajo que no puedo dejar. Y también tengo que ir al seguro a arreglar papeles, ya sabes cómo son estas cosas...
-¿Lo dices de verdad?
-Claro que sí. No me gusta haceros el feo pero no puedo ir.
-¿No prefieres que vayamos nosotras a tu casa?
-¡No, no! Imposible, lo siento mucho.
-Si hasta iba a venir Rosa, le daba mucha pena no haberte podido acompañar en el funeral de tu marido.
-Lo sé, hablé con ella. Quedaremos otro día, de verdad. Esta semana hablamos.
-Bueno, si o puedes... Sí mañana no me llamas voy a tu casa, ¿está bien?
-Llámame antes, por si no estoy...
-Un beso.
-Besos.
No le dio tiempo a colgar, el auricular se le cayó al suelo. Avanzó a cuatro patas a través del pasillo oyendo entre asustada y fascinada el nuevo sonido de sus pisadas. Llegó hasta la cocina y dio la vuelta. Le parecía absurdo intentar hacerse algo de comer, entre otras cosas porque no tenía hambre y porque los cascos no se lo permitirían.
De vuelta en el comedor repasó a su nueva altura las fotos que decoraban las paredes, luego abrió la persiana con sus nuevos dientes, cogió carrerilla y saltó la barandilla del balcón como de un obstáculo de salto ecuestre se tratara.
lunes, 21 de mayo de 2012
Instrucciones para leer el pensamiento de las mujeres
Si tiene la oportunidad de que una chica se agarre a su brazo y apoye su cabeza sobre su hombro, incline usted a la vez su cabeza hasta apoyarla en la cabeza de ella, posicionando la oreja propia sobre el cuero cabelludo de la chica. Este gesto debe hacer sin penas fuerza o podría ocasionar cierto dolor craneal e incluso que la chica no vuelva a acercarse a usted. Una vez esté en posición guarde silencio y concéntrese, ignorando pues el calor que el cuerpo de ella le está transmitiendo ya que nuestra ocupación va mucho más allá de esa sensación superficial (aunque ciertamente sea muy agradable). Espere entonces a que la chica guarde silencio y escuche con atención. Es importante mantener la mente en blanco si no quiere oír sus propios absurdos pensamientos.
Una vez comience a escuchar el cerebro de la mujer procure mantener la calma.
viernes, 18 de mayo de 2012
Cómo salir de la crisis financiera
Bien es sabido los ataques que está sufriendo nuestro país por parte de los especuladores financieros que están haciendo que baje la confianza en España para aprovechar en invertir a la baja. Mi solución es bien fácil: que el propio Estado invierta en si mismo en los mercados de futuros, esperando que nuestro país caiga a niveles económicos desastrosos (todavía más). Si es así el Estado ganaría cientos de miles de millones de euros con lo que se evitarían recortes en educación, sanidad, etc. Si España va bien, perdería en su inversion, pero ya daría igual porque hubiéramos salido de la crisis.
¿A ningún político se le había ocurrido antes?
miércoles, 16 de mayo de 2012
Ficcionario 5
Bueno, vale, después de unas semanas es normal que se me acaben las ideas y baje el nivel.
Asaltimbanqui – Persona que realiza saltos y ejercicios
acrobáticos con el fin de acometer repentinamente y por sorpresa el atraco de
un banco.
Imperteniente – Oficial de graduación inmediatamente
inferior a un capitán excesivamente susceptible, que muestra desagrado por todo
y pide o hace cosas que no vienen al caso.
¡Caspita! - Interjección de sorpresa al descubrir la formación excesiva de costra de piel muerta formada en el cuero cabelludo.
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Ficcionario 4
¡Caspita! - Interjección de sorpresa al descubrir la formación excesiva de costra de piel muerta formada en el cuero cabelludo.
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Cuento patrocinado
Un grupo de amigos muy bien avenidos están en la playa. A Juan, que siempre ha sido muy avispado, se le ocurre que para sofocar el calor es una buena idea acercarse al chiringuito más cercano a comprar unos helados pero cuando llega descubre que se había bañado sin darse cuenta con la cartera en el bolsillo, dejando el único billete que tenía en la cartera totalmente inutilizable.
Cuando vuelve con sus amigos les explica lo ocurrido. Marta (su pareja) y Jorge se ríen de él, sin embargo Susana para extrañamente serena y mira al horizonte.
-Está bien, iré yo –dice finalmente Marta que se levanta de su toalla y se dirige al chiringuito.
Cuando llega se da cuenta de que tampoco tiene dinero, lo tenía agarrado con un clip, que pese a ser un sistema aparentemente infalible de guardar el dinero no había funcionado.
Marta regresa con sus amigos y su novio totalmente desolada: tenía agarrado en ese clip el sueldo completo de 3 meses (unos 45 euros).
Susana les dice en ese momento:
-Eso no os hubiera pasado si tuvierais la cartera aluma.
-¿La cartera aluma? –contesta Jorge.
-Sí, eso he dicho, la cartera aluma. Desde que compré la cartera aluma nunca he tenido ningún problema. Es ultraligera y elegante, fabricada con aluminio de la mejor calidad. Con la cartera aluma siempre tengo a mano todo lo que necesito, estoy encantada.
Tanto Juan, como Marta, como Jorge se miran extrañados, sin embargo Susana continúa.
-La cartera aluma es pequeña y fácil de llevar. La zona exterior de aluminio hace que la encuentre fácilmente en el bolso. ¡No la cambiaría por ninguna otra!
-¿Te pasa algo Susana? –pregunta Marta.
-Lo que me pasa es que la cartera aluma es compacta y se adapta a mis tarjetas de crédito, dinero en efectivo, carnet de conducir (excepto las antiguas grandes de color rosa), fotos de familia e incluso puedo llevar las llaves de mi casa. La dureza de la zona exterior y el ser resistente al agua hace que sea una cartera única para llevar mi dinero y mis tarjetas siempre protegidas. Es mejor que llevar el dinero sujeto con un clip, tienes todo a mano y ordenado.
-¡Pero qué te pasa! –grita desesperado Juan, da unas bofetadas a Susana para ver si reacciona, sin embargo está sigue…
-Estoy encantadísima con la cartera aluma. Ya la tengo en tres colores: negro, plata y rojo.
-¡Por Dios acaba con esta locura! Llevémosla al agua, puede que ser que sea una insolación.
Mientras la llevan a rastras hacia el agua Susana sigue hablando cada vez más alto:
-La cartera aluma es perfecta tanto para hombres como para mujeres y por su tamaño la podéis llevar en cualquier bolsillo o en tu bolso Marta.
-¡Ah! ¡Cállate! – contesta Marta.
-La cartera aluma es compacta y segura –prosigue Susana-, es la mejor cartera que he tenido en toda mi vida.
-Métele la cabeza a ver si se calla.
La zambullen con violencia dentro del mar, agarrándola de los pelos. Tras unos segundos vuelven a sacarla.
-¡Me encanta la cartera aluma! –grita Susana tras recuperar el aliento.
Inmediatamente vuelven a empujar su cabeza dentro del agua, esta vez bastante más tiempo. Cuando la sacan, Susana casi no puede respirar y tose echando bastante agua por la nariz. Por fin dice tambaleándose:
-Otras carteras de metal se venden por cerca de 60 € pero la cartera aluma…
-¡Maldita seas! –gritan todos.
Esta vez la inmersión dura hasta que Susana deja de moverse.
-¿Qué hemos hecho? –dice Marta.
-¿Está… está muerta? –pregunta Jorge.
La sacan a la orilla, el socorrista corrobora tras unos vanos intentos de reanimación que Susana ya no respira. En la mano lleva su cartera aluma en cuyo interior sus pertenencias permanecen totalmente secas.
lunes, 14 de mayo de 2012
Posible fin de algo friki
Lo han mantenido en
secreto durante todo el embarazo, pero el bebé ya nació así que no
tienen más remedio que decir cómo se va a llamar. Resulta que los
padres son unos auténticos frikis de “El señor de los anillos”
y han decidido ponerle a su hijo el nombre de su personaje favorito:
Bilbo. La familia no está de acuerdo con la decisión de los padres
pero no pueden hacer nada, en estas decisiones que afectan a toda una
vida el que no sea padre ni pincha ni corta, así que finalmente
inscriben al bebé con el nombre de Bilbo Domínguez Martínez, con
gran satisfacción por parte de sus progenitores que se conocieron en
el estreno de “La comunidad del anillo” y engendraron al bebé en
los asiento de atrás del cine la quinta vez que vieron “Las dos
torres”.
Toda esta excentricidad
perdió su sentido cuando, por coincidencias del destino, trasladaron
al padre de Bilbo a trabajar al País Vasco y toda la familia se vio
obligada a mudarse allí. Las primeras veces lo intentaban explicar,
el niño no se llamaba Bilbo por la ciudad, sino por el personaje del
señor de los anillos, pero llegó un momento en que dejaron de
hacerlo. El punto de inflexión no fue un acontecimiento grandioso,
ocurrió en un supermercado cuando la cajera les preguntó cómo se
llamaba ese niño tan guapo y los padres pasaron de aclarar el origen
del nombre.
Digamos que se vieron
superados por las circunstancias. Ellos y El señor de los anillos
acabaron siendo derrotados por una lengua aislada de procedencia
desconocida.
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