lunes, 30 de marzo de 2015

Capataz de Semana Santa pide una “levantá” “porque sí, por mis santos cojones”

El capataz, Leopoldo Ordóñez, se declara “falto de ideas” y se disculpa tras la procesión.

Este Domingo de Ramos en Sevilla ha dejado una de las anécdotas más curiosas que se recuerdan desde que, allá por siglo XVI, a la Iglesia le diera por sacar sus imágenes a la calle para luchar contra el protestantismo. La anécdota ocurrió cuando la procesión dirigida por el capataz Leopoldo Ordóñez estaba a punto de terminar su estación de penitencia y entrar en la Catedral de la capital andaluza. Fue entonces cuando Leopoldo solicitó a los costaleros un último esfuerzo en la “levantá” diciendo con voz clara y profunda que todo el mundo pudo oír: “vamos a hacer esta última levantá por… por… ¡porque sí, por mis santos cojones!, ¡al cielo con ella!”.

El propio capataz ha pedido disculpas justo después de la procesión y ha justificado su dedicatoria declarando que “me había quedado sin ideas tras dedicar las anteriores levantás a toda mi familia, la de los costaleros e incluso cada uno de los ciento cincuenta fallecidos del accidente aéreo de Los Alpes, incluyendo el copiloto. Ya no me quedaba nadie y no la iba a dejar sin dedicatoria…”. “Me gusta ser original y no repetirme”, ha añadido tras la insistencia de los periodistas.

Algunos de los perplejos costaleros, que por supuesto cumplieron la orden del capataz aunque no estuvieran totalmente de acuerdo con la dedicatoria, se han atrevido a mencionar off the record que “por lo menos ha incluido la palabra santo en la dedicatoria y así la cosa no ha sido demasiado sacrílega”.

Leopoldo ha prometido prepararse mejor las dedicatorias para el próximo año, “pero es que entre las misas, las reuniones de la hermandad, los besamanos, el arreglo del traje y comprar gomina no te queda tiempo para casi ná”, ha declarado.

viernes, 20 de marzo de 2015

Remordimientos

Qué se habrá creído Samanta con ese contoneo de caderas. ¿Pretende engatusarme? No es la primera vez que pasa por delante de mi despacho, ¿acaso cree que no me doy cuenta de lo que pretende? Va lista si cree que voy a picar. Vaya, ahora se acerca. Qué forma tan suave de golpear la puerta. Hasta con eso intenta encandilarme, pero qué se habrá creído, yo tengo mujer e hijos…
­-Dime Samanta.
-Algunos compañeros vamos a quedar después a tomar una cerveza, ¿te apuntas?
-¡Claro! ¡Me apunto! ¿En el bar de la esquina?
-Sí, allí. Bueno… nos vemos luego. ¡Ah! Se te ha caído un papel.
Esta Samanta aprovecha cualquier oportunidad para agacharse. Si cree que así me va a provocar está muy, pero que muy equivocada. Yo amo a mi mujer.
-¡Oye! Esas manos quietas… ¡Ja, ja!
­-Perdona, pero es que vaya culito que tienes…
-Eres un pillín.
¡Dios! ¿Qué he hecho? ¿Por qué no he sabido mantener la compostura? Mira como menea las caderas saliendo del despacho. Será… Bueno, termino el trabajo, me tomo una cerveza y a casa que mi mujer me está esperando. Lo del pellizco en el culo ha sido un simple error que no volverá a cometerse.
¡Dios! ¡No puedo trabajar! ¡Ahora me siento tan mal! Voy a graparme la mano como castigo. Sí, voy a grapármela, me lo merezco. ¿Lo hago? ¡Me lo merezco! ¡Me lo merezco! ¡Allá voy! ¡Joder, soy un cobarde! No soy capaz de hacerlo. Vaya, ya son las tres y ahí está Samanta esperándome en la puerta. Qué remedio, tendré que ir. Pero solo una cerveza y a casa. Esa pelandrusca no me va a meter en un lío.
-¿Vamos, Samanta?
-Te estaba esperando.
-Ya veo. Pero que guapa estás hoy. Ese vestido te sienta genial.
-¡Gracias! Oye, ¿prefieres que vayamos por nuestra cuenta a otro sitio?
-Me parece genial.
¿Pero qué estoy haciendo? Soy un ruin. Tengo que decirle ahora mismo que no, que me voy a mi casa con mi mujer y mis hijos. Me esperan, les dije a mis hijos que esta tarde les llevaría al cine.
-¿Vamos a mi casa? Vivo aquí al lado y tengo una botella de vino buenísima.
Venga, dile que no, que no puedes entretenerte y, además, ¿su casa? ¿No va demasiado rápido? ¿Pero qué demonios se ha creído esta tía? ¿Pretende yacer conmigo así de primeras? ¿Yacer? Joder, qué mente más rebuscada tengo a veces.
-Igual si voy a tu casa no me sacas en toda la noche.
¿Pero qué coño estoy diciendo?
-Igual yo no dejo que te vayas.
Joder, y ahora va y me agarra del brazo. Lo que estoy sintiendo en ellos son sus pechos, ¿verdad? Si no hay duda, que más puede tener tan turgente a esa altura. Será mejor que me zafe cuanto antes. Sí, así está mejor, así ya no me roza con sus pechos.
-Oye, sí que les has cogido apego a mi trasero.
-Estás tremenda, Samanta.
Madre mía, y ahora voy y le cojo otra vez el culo. Me siento fatal, mi mujer no se merece esto. Prometo serte fiel y respetarte… que de mentiras llegue a decir ante nuestra familia, ante el cura y ante Dios. Ahora que estamos en la calle en cuanto pase ese autobús me tiro para que me atropelle. Iré al infierno, pero lo merezco. Ahí viene. A la de tres y todo se acabó: una, dos, dos y medio… ¡Joder, soy un puto cobarde! Si fuese un hombre de verdad ya estaría en casa con mi mujer y además de camino a casa le habría comprado un ramo de flores. Ella se lo merece todo y yo sin embargo estoy yendo con la buenorra de la oficina a tomarme una botella de vino a su casa. En fin, tengo que ser fuerte, simplemente no tengo que hacer nada y si ella lo intenta dejarle claro que yo no soy ese tipo de hombres.
-Aquí es. Vivo en el quinto.
No seas típico, no la beses en el ascensor. No seas típico, no la beses en el ascensor. No seas típico, no la beses… Soy un miserable. Si al menos fuese un beso casto, pero no, le estoy metiendo la lengua hasta la campanilla. Por lo menos no me quito a mi mujer de la cabeza. Eso quiere decir que la quiero, ¿no? Es un simple desliz. Quizás algún día, cuando hayan pasado muchos años, pueda ver que fue un simple error y consiga perdonarme a mí mismo y dormir por las noches.
Vaya vicio tiene. Ha conseguido abrir la puerta de su piso sin despegarse de mis labios. Menos mal, parece que por fin va a dejarme respirar.
-Siéntate en el sofá mientras me pongo cómoda.
Un quinto piso. Si me tiro desde aquí seguro que me mato. Es lo mejor que puedo hacer, así no mancharé mi honor ni el de mi mujer. ¿Y mis hijos? ¿Qué pensarían de mí si vieran a su padre comportándose así? No merezco vivir, será mejor que termine con esto de una vez por todas. Joder, qué alto está esto. Vamos, no te eches atrás ahora. ¿Qué eres un hombre o un gallina? Un gallina, soy un gallina y un miserable. Vaya, ahí sale Samanta. Menudo conjuntito se ha puesto. Visto lo visto no voy a poder resistirme…
Sí, hemos acabado follando y repitiendo. Y tripitiendo. Si no fuera porque sus caricias me la están poniendo dura otra vez me echaría a llorar. Me siento desolado. Nunca pensé que pudiese ser tan malvado.
-Oye, tu móvil está sonando.
-Es mi mujer.
-¿Qué? ¿Estás casado?
-Shhh… ¡Hola cariño! Sí, perdona es que tenía mucho trabajo y me he quedado un rato más. Sí, tienes razón, debería haber llamado. Diles a los chicos que otro día les llevo al cine. Te quiero, mi vida. No, yo más. Sí, en seguida voy.

Ya estoy volviendo a mi casa. Samanta me ha dicho justo antes de salir que me ama. Yo le he mentido y le he dicho que yo a ella también. Me ha pedido que deje a mi mujer por ella, que ella no quiere ser “la otra” y yo le he dicho que sí, que lo haré. Que en cuanto llegue a casa. Pero mientras conduzco y deshecho por última vez el suicidio ejerciendo de conductor kamikaze, he decidido que no diré nada a mi mujer. 
Quizás así acabe de una vez con estos malditos, malditos remordimientos.

lunes, 9 de febrero de 2015

Gran Hermano VIP

Hicieron una edición de Gran Hermano VIP en la cual realmente no había famosos, solo contertulios con gran imaginación debatiendo sobre lo que supuestamente ha pasado dentro de la casa. Éstos se van inventado absolutamente todo sobre la marcha. De hecho no hay imágenes de dentro de la casa (¿para qué?), ni casa (¿para qué?). Se ahorran bastante en contratar a famosos y en el alquiler de la casa, cámaras, etc. Lo mejor de todo es que pueden participar incluso personajes ya fallecidos.


lunes, 2 de febrero de 2015

Verificación humana

No te veo desde que te sentaste frente a mí y me tocaste con tus delicados dedos.  Me calentaste… No hablamos, pero averigüé tu nombre y ahora mismo voy a entrar en tu perfil. Mierda, verificación humana. 2758. Error.

No te veo desde aquel día y desde entonces no he dejado de pensar en ti. Tus enormes ojos azabache, tus labios carnosos que no dejabas de humedecer, tu pelo negro recogido mientras trabajabas. Me calentaste… Mierda, verificación humana: 6371. Error.

Como falle una vez más me negarán cualquier posibilidad de volver a verte aunque sea por foto. Y tengo que hacerlo, tengo que hacerlo… Me calentaste… los circuitos. Maldita verificación humana: 9216. Error.

miércoles, 28 de enero de 2015

Bob Dylan halla por fin las respuestas de Blowin' in the Wind


Robert Allen Zimmerman, más conocido como Bob Dylan ha sorprendido a propios y extraños en su último concierto cuando, al llegar los bises, ha interrumpido la interpretación de su famosísima canción Blowin’ in the Wind en la última estrofa y en lugar de decir con su inconfundible voz nasal “The answer, my friend, is blowin’ in the wind”, ha cantado “the answer, my friend, is… five!”.

Dylan durante el concierto
“Llevaba 50 años buscando las jodidas respuestas a las preguntas de la canción y por fin las he encontrado”, ha declarado Dylan con entusiasmo entre bastidores. “Hice la canción para que alguien me ayudara pero al final lo tiene que hacer uno todo”, ha añadido con cierto enfado.

Los fans, que pensaban que toda esa retahíla de cuestiones eran preguntas retóricas, han quedado visiblemente decepcionados y ahora se muestran inquietos ante la posibilidad de que la canción Like a Rolling Stone esté dedicado a una piedra. “Igual no era tan profundo como pensábamos”, ha señalado uno de sus seguidores justo al salir del concierto.

Dylan ha reconocido que su aire distraído se debía a que se llevaba “todo el puto día” pensando para hallar las respuestas de “Blowin’ in the wind”. “Ahora no sé que voy a hacer con tanto tiempo libre, quizás hacer crucigramas”, concluye.

El cantautor estadounidense de momento no piensa cambiar el título del tema pero muestra dudas acerca de que tenga sentido seguir interpretándola en sus concierto después de haber averiguado la solución sin ayuda alguna.

lunes, 26 de enero de 2015

Meteorólogo malhablado


Justo después de dar el parte, el meteorólogo prosiguió con una retahíla de insultos.


lunes, 19 de enero de 2015

Hermosa tragedia

Bip, bip, bip… El sonido de la UCI es constante y monótono. Las máquinas transmiten su pitido incesante anunciando que siguen manteniendo con vida a los pacientes que descansan en las camas. 

De repente los “bips” de una de las máquinas empiezan a sonar descompasados y la enfermera de guardia se acerca para ver qué ocurre. No le da tiempo a averiguarlo cuando otra de las máquinas parece descompasarse también. La enfermera llama urgentemente al médico mientras todas las máquinas, como si se contagiaran una a la otra, empiezan a sonar cada una a su bola, a un ritmo diferente e incluso modulando su volumen y la tonalidad de sus “bips”. Lo que al principio parece un caos melódico en seguida se convierte en una armonía reconocible cuando el médico entra por la puerta. 

–Eso es… Garota de Ipanema –avisa con sus pocos conocimientos de música brasileña. 

–¡Qué canción tan bonita! –dice la enfermera. 

Inmediatamente y ante tan extraño y hermoso suceso, llaman al director del hospital. Éste se presenta antes de que termine la famosa canción de Jobin y Moraes y, como es muy listo (por eso es director), propone una teoría: 

–Las máquinas han tomado conciencia de sí mismas y nos están brindando arte dentro de sus pocas posibilidades. Su primera manifestación de vida está siendo su ideal de belleza. ¡Es hermosísimo! ¿Por qué Garota de Ipanema? Bueno, las compramos a una empresa brasileña… ¡Estamos viviendo un momento único e irrepetible! 

–Sí, pero este momento único e irrepetible acaba de matar a todos los pacientes de la UCI –contesta el médico. 

–Doctor, no sea aguafiestas, no me diga que no se te van los pies con esta música… –dice la enfermera empezando a mover las caderas.
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