lunes, 2 de agosto de 2010

Sus ojos

Era una tranquila mañana en la casa de empeño donde trabajaba hasta que llamaron a la puerta y vi que era ella. Siempre me ponía nervioso cuando ella llegaba. Me levante para darle dos besos pero cuando estaba a mitad de camino me di cuenta de que era algo inusual ese comportamiento con una clienta por muy bonitos que fueran sus ojos. Me quede a mitad de camino, de pie, sin saber muy bien qué hacer y efectivamente no hice nada salvo tartamudear un casi inaudible qué desea. Vengo a recuperar mi anillo, me dijo. Ella también parecía nerviosa, manejaba algo entre sus manos que no paraba de pasar de una a otra. Lo lamento pero el plazo terminó ayer, acerté a decir temblorosamente. Lo que manejaba entre sus manos era una pistola. La alarma estaba en el mostrador y yo demasiado lejos por culpa de sus ojos.

martes, 27 de julio de 2010

Corriente de aire

Aire, necesito aire. Tengo calor y no hay nada de aire, me asfixio. Abro las ventanas pero no entra nada de corriente. Eso es, una corriente de aire. Abro todas las ventanas y las puertas pero sigue sin entrar aire. La almohada no puede absorber más sudor. Me da igual que me roben así que abro la puerta de mi casa, que entre alguna corriente de aire por favor. No entra nada. Llamo a mis vecinos que piensan que estoy loco. Abran sus ventanas y sus puertas, háganme caso o moriremos todos del calor. Abro las puertas del portal, las ventanas de las escaleras. Loco, me dicen, pero por fin parece que entra algo de viento. Cuando llego a mi habitación observo horrorizado que han volado la foto de mi exmujer, mis revistas pornográficas, el olor a pizza y el diagnóstico de mi médico que dice que no llegaré al invierno.

domingo, 25 de julio de 2010

Clases de baile

La cojo de la mano y la otra mano a la espalda y un, dos, tres, un, dos, tres. Cuidado con no pisarme, los pasos no tan largos... Ahora un pasito para atrás y ya está. Así llega mi madre de la silla de ruedas a la cama.

miércoles, 21 de julio de 2010

Niño peligroso

Los vecinos del pueblo palmesano de sa Garriga están atemorizados por un niño peligro cuyos padres dejan suelto. En enero mordió a un perro y el día 20 de junio atacó a otro niño. Los agentes de la Policía Local que acudieron al suceso tuvieron que sacar sus armas por la amenaza que suponía el infante. La Policía tiene constancia desde hace un año del problema del niño peligroso, por las múltiples denuncias vecinales y porque no estaba vacunado ni tenía el microchip obligatorio, lo que conllevó la apertura de hasta siete actas de infracción o más.
Los padres no cuentan tampoco con el permiso necesario para poder tener este tipo de niños agresivos destinados a peleas. Por este motivo, la Policía Local ha emitido sendos informes, tanto a la concejalía de Sanidad como a la conselleria de Salud, "para que el animal sea retirado de sus padres por carecer éstos de la preceptiva documentación".

Antecedentes
Los niños están considerados en este país como "potencialmente peligrosos" por Real Decreto, por lo que, para su posesión, los padres tienen que obtener la licencia para tenencia. Asimismo, deben ser inscritos en el registro municipal correspondiente. La citada licencia no se concede a las personas con antecedentes judiciales y, si es otorgada, los propietarios tienen que contratar un seguro de responsabilidad civil a terceros.
Volviendo al pueblo palmesano al que se accede por la carretera de Sóller, allí numerosos vecinos se han topado con el niño sin atar y sin bozal (también obligatorio) cuando salían a sacar la basura por la noche, cuando los perros iban al parque a hacer sus necesidades o cuando solamente querían pasear por el campo, por ejemplo.

En casas particulares
El amedrentamiento ha llegado hasta las casas particulares, ya que en más de una ocasión el niño se ha metido en fincas privadas. Los afectados denuncian que se han visto obligados a salir armados con un garrote. "Somos bastantes los que nos hemos encontrado al niño de cara, sin atar y solo", denuncian atemorizados y sin querer dar sus nombres por miedo a las posibles represalias.
Hasta el pasado domingo 20 de junio, cuando atacó a otro niño, los dueños del niño no hacían nada por remediar el problema. Sin embargo, tras la presencia policial, han vacunado al animal y le han puesto el chip de identificación obligatorio. De todos modos, no tienen la licencia de tenencia de niños peligrosos, por lo que la concejalía de Sanidad actuará en consecuencia.
En Mallorca, las desgracias con este tipo de niños han sido varias, como la muerte de una perra hace años en Can Picafort o el ataque a un inspector de Sanidad. También se han producido diversas muertes en la península por las mordeduras de niños peligrosos.


jueves, 1 de julio de 2010

Sentencia contra un zapatazo

El ciudadano kurdo Hokman Joma ha sido condenado a tres años de cárcel por lanzarle un zapato al primer ministro turco Erdogan durante su visita a Sevilla. Sí, sí, tres años y eso que ni siquiera llegó a darle. Tanto criticar la sentencia sobre el periodista que lanzó el zapato a George Bush y ahora en España, un país civilizado donde lo haya (ejem…), condenamos a este hombre precisamente a la misma pena. Es decir, da igual donde lances tu zapato, aunque no escuchado ninguna crítica a esta sentencia y sí muchas contra la anterior dictada por los tribunales de Irak, acusándola de desproporcionada. ¿Acaso esta no lo es? Se ve que los medios de comunicación están demasiado ocupados con el mundial de fútbol como para prestar un minuto a reflexionar acerca de si tirar un zapato a alguien puede ser considerado como un atentado contra la comunidad internacional.
Eso sí, mientras llegaba la sentencia o no, hemos tenido al hombre cuatro meses de prisión preventiva no vaya a ser que le diera por tirar más zapatos a diestro y siniestro. Espero que en la cárcel estén alerta para no dejar alguno de esos peligrosísimas armas de destrucción masiva que la gente educada utilizamos normalmente para ponernos en los pies y pisar hormigas.

jueves, 17 de junio de 2010

El sueño de todo niño

En el sueño de todo niño nuestro protagonista estaba viendo la final del mundial en las gradas y de repente una patada aquí, una expulsión allá y el entrenador se queda sin jugadores que sacar a la cancha, pide tiempo muerto y mira a las gradas buscando una solución.
-¡Eh tú!
-¿Quién? ¿Yo?
-Sí tú, el niño de la gorra de beisbol de los yankees y ojos brillantes de ilusión en su rostro, ¿quieres jugar?
-¡Claro!
El chico de la gorra baja corriendo mientras tira la gorra de los yankees por los aires y el publico aplaude con entusiasmo.
-Vamos, chico al que no conocemos de nada, perdemos de dos y quedan 5 segundos. Como el otro equipo no te conoce cruzarás toda la cancha y tirarás un triple prácticamente sin oposición que volará por los aires en cámara lenta mientras el publico se levanta de sus asientos con la boca abierta. ¿Habéis entendido la jugada chicos? -dijo el entrenador.
Sin embargo las protestas del entrenador del futuro equipo perdedor crearon dudas acerca de si podría el chico jugar o no. Los árbitros tuvieron que consultar las reglas y finalmente admitieron al chico ya que, aunque éstas explícitamente prohibían que un jugador no inscrito en el acta pudiese jugar, decidieron que las leyes del deporte no podían ir en contra de la ilusión de un niño. Era absurdo.
El balón se jugó de fondo para el chico de la gorra, que ya no llevaba gorra pero si una camiseta demasiado grade para él, y fue driblando uno por uno a todos los jugadores contrarios (un total de 7) en los pocos cinco segundos que le quedaban, al último, el más grande, pasando entre sus piernas mientras éste caía torpemente. Tiró el triple y tal como predijo el entrenador el balón entró con más suspense del que cabía esperar ya que dio unas 35 vueltas alrededor del aro.
El publico se volvió loco y saltó a la cancha levantando en hombros al chico de la gorra que no se sabe como había vuelto a aparecer en su cabeza mientras éste levantaba los brazos en señal de victoria.
Mientras, nuestro protagonista pensaba que qué suerte tenia el niño de la gorra.

lunes, 14 de junio de 2010

La cucharilla

Los padres de Pedrito no le dejaban tener un perro. A la tierna edad de 6 años Pedrito había conseguido una televisión para su cuarto, una playstation, un móvil y un ordenador con internet pero sus padres se negaban en redondo a comprarle el perro por muchos lloros y berrinches falsos o reales que tuviese.
-Los perros son para los que tengan una casa grande con patio o para la gente que los necesite, como los ciegos -le decía su madre.
-No es justo -pensaba Pedrito mientras acercaba una cucharilla de postre a sus ojos.
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